Graves v. North Eastern Services: Cuándo un jurado en Utah puede culpar al agresor

Respuesta corta: En Graves v. North Eastern Services, la Corte Suprema de Utah decidió tres cosas que todavía influyen en los casos de lesiones contra negocios: un empleador puede tener un deber directo de proteger al público del daño intencional de un empleado, un jurado no necesita a un perito para juzgar decisiones comunes de contratación y supervisión, y un jurado puede asignarle un porcentaje de la culpa a la persona que cometió un acto ilícito intencional, como una agresión.
Esa última decisión importa sobre todo cuando se demanda a un negocio por no prevenir un delito. El negocio puede pedirle al jurado que le asigne parte de la culpa, a veces una parte grande, al delincuente. Graves es la razón por la que la ley de Utah lo permite.
Los hechos
La decisión es Graves v. North Eastern Services, Inc., 2015 UT 28, presentada el 30 de enero de 2015.
North Eastern Services (NES) daba cuidado en el hogar a adultos con discapacidades, entre otros lugares en un dúplex de un complejo de viviendas en Logan. Según el expediente, en el verano la puerta principal se dejaba abierta con frecuencia, el personal tenía una pequeña alberca afuera, y a veces invitaban a niños del vecindario a entrar por dulces o a ver televisión.
Una niña, identificada como A.R., fue invitada a entrar y un empleado de NES la agredió sexualmente. Después él se declaró culpable y fue enviado a prisión. Las pruebas mostraron que lo habían despedido poco antes de un trabajo similar por conducta de abuso sexual, que al parecer la persona de NES que lo entrevistó nunca le preguntó sobre sus empleos anteriores ni había recibido capacitación para hacerlo, y que el empleado supervisor de turno no tenía ninguna capacitación sobre cómo mantener seguros a los niños en los hogares de NES.
Los padres de la niña demandaron a NES por contratación, capacitación y supervisión negligentes. Desistieron de su reclamo contra el propio empleado. Aun así, NES presentó un aviso para pedirle al jurado que le asignara culpa a él.
Primera decisión: un deber directo de proteger al público
Por lo general, la ley de Utah no le exige a una persona controlar la conducta de otra. La excepción es una “special relationship” [relación especial]. NES argumentó que no tenía ninguna relación así con A.R., y que la agresión estaba muy fuera del trabajo del empleado, así que no podía ser responsable.
La corte separó dos ideas. Si un acto está dentro del “scope of employment” [ámbito del empleo] determina la responsabilidad indirecta (vicarious liability), es decir, cuando un empleador responde por la conducta de un empleado. El reclamo aquí era de responsabilidad directa por la propia negligencia del empleador al contratar, capacitar y supervisar.
Sobre esa pregunta, la corte adoptó la sección 317 del Restatement (Second) of Torts. Según esa sección, un empleador debe usar un cuidado razonable para controlar a un empleado que actúa fuera de su trabajo, para prevenir un daño intencional a otras personas, cuando:
- el empleado está en un lugar que el empleador posee, o al que el empleado puede entrar solo por su trabajo, o está usando bienes del empleador; y
- el empleador sabe o tiene motivos para saber que puede controlar al empleado, y sabe o debería saber que necesita hacerlo.
La corte subrayó los límites. Esto “makes no employer an insurer” [no convierte a ningún empleador en asegurador], y no alcanza a “every employer who runs a business that ever has children present” [todo empleador que tenga un negocio donde alguna vez haya niños]. Pero NES, dijo la corte, había hecho un esfuerzo especial “to encourage the involvement of neighbors” [para fomentar la participación de los vecinos], así que la necesidad de control era evidente.
Segunda decisión: no hace falta un perito para decisiones comunes de contratación
NES también argumentó que la familia no podía ganar sin un perito que explicara el estándar de cuidado. La corte no estuvo de acuerdo. Decidió que “the question of what a reasonable person would do in performing background checks in hiring and in training and supervising employees is one permissibly resolved on the basis of the knowledge and experience of lay persons” [la pregunta de qué haría una persona razonable al revisar antecedentes para contratar y al capacitar y supervisar empleados se puede resolver con el conocimiento y la experiencia de personas sin conocimientos especializados].
Ese punto se sigue aplicando. En Gallegos v. Brewski’s, 2026 UT App 120, decidido en agosto de 2026, un cliente demandó a un bar después de que un portero lo sacó a la fuerza. Con base en Graves, la Corte de Apelaciones de Utah revocó una decisión que había desestimado su reclamo por contratación, capacitación y supervisión negligentes por falta de testimonio de un perito.
Tercera decisión: se le puede asignar culpa al agresor
La última pregunta era si un jurado puede asignarle un porcentaje de culpa a alguien que actuó intencionalmente. La ley de culpa comparativa de Utah le indica a quien decide los hechos que asigne la culpa a cada parte y a otras personas debidamente identificadas (Código de Utah § 78B-5-818). Define “fault” [culpa] como “any actionable breach of legal duty, act, or omission proximately causing or contributing to injury or damages” [cualquier incumplimiento de un deber legal, acto u omisión que dé lugar a una acción y que cause o contribuya de manera inmediata a una lesión o a daños] (Código de Utah § 78B-5-817).
El tribunal de primera instancia no había permitido que NES le asignara culpa a su antiguo empleado. La Corte Suprema revocó esa decisión. Como “there is no tenable notion of ‘act’ that does not extend to an intentional tort” [no hay ninguna idea sostenible de “acto” que no incluya un acto ilícito intencional], los actos ilícitos intencionales cuentan como culpa que se puede asignar. La corte dijo que así resolvía una pregunta en la que los magistrados de Utah se habían dividido años antes en Field v. Boyer Co. (1998).
La votación fue de 3 a 2. La opinión disidente argumentó que comparar el descuido de un negocio con un delito deliberado tiene poco sentido y debilita el deber de prevenir ese delito. La mayoría reconoció tener “some sympathy” [cierta simpatía] por esa preocupación, dijo que el texto de la ley era lo que mandaba e invitó a la Legislatura a revisar el tema. La definición de “fault” [culpa] en la sección 78B-5-817 no se ha modificado desde 2008, y no encontramos ningún cambio posterior a la ley que anule la decisión.
Por qué esto importa en un caso real
En Utah, cada demandado paga solo la parte de los daños que corresponde a su porcentaje de culpa, y los demandados no pueden pedirse contribución entre sí (Código de Utah § 78B-5-820). Así que cada punto porcentual que el jurado le asigna a un agresor es un punto que el negocio no paga. Un agresor puede tener poco dinero y ningún seguro que cubra un delito deliberado, lo que puede hacer difícil cobrar esa parte.
Graves no dijo que la parte del agresor tuviera que ser grande. La corte escribió que cuando un demandado “failed to avail itself of numerous opportunities” [no aprovechó numerosas oportunidades] para prevenir una agresión, “a factfinder could easily apportion ample responsibility to the defendant’s acts of negligence” [quien decide los hechos podría fácilmente asignar una amplia responsabilidad a los actos negligentes del demandado]. Señaló casos de otros estados en los que los jurados asignaron porcentajes importantes de culpa al demandado negligente, en algunos casos más que al agresor.
Eso hace que las pruebas sobre el negocio sean centrales: qué sabía del riesgo, qué advertencias ignoró y qué pudo haber hecho. Explicamos qué tipo de pruebas importan en los reclamos por seguridad negligente en Utah, y cómo funcionan los porcentajes en cómo recuperar cuando la culpa es compartida.
Procedimiento y límites
La decisión viene acompañada de dos reglas prácticas:
- La defensa tiene que dar aviso. No se le puede asignar culpa a alguien que no es parte en el caso a menos que una parte presente a tiempo una descripción de la base legal y de los hechos para hacerlo, a más tardar 90 días antes del juicio (Código de Utah § 78B-5-821(4)). NES lo hizo en este caso.
- Culpar a la víctima es otra cosa. En una nota al pie, la corte dijo que “may well be impossible” [bien podría ser imposible] asignarle culpa a la víctima de una agresión intencional por no protegerse, y sugirió que un argumento así podría rechazarse por absurdo.
La corte también limitó su interpretación de “fault” [culpa] a los reclamos de responsabilidad civil (torts), no a los deberes contractuales o legales. Y la decisión sobre el deber depende de los elementos de la sección 317. Un negocio cuyos trabajadores nunca tratan con el público podría no tener motivos para saber que necesita controlarlos.
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