Casos que manejamos en St. George
Choques en la interestatal y a alta velocidad
La I-15 a través y alrededor de la ciudad, incluidos los choques relacionados con la fatiga y los de varios vehículos. Los datos del vehículo y la posición en el carril deciden estos casos, y ambos son perecederos.
Choques en arterias y al dar vuelta
St. George Boulevard, Bluff Street y los accesos a los comercios, incluidos los giros a la izquierda que cruzan varios carriles.
Reclamaciones de otros estados, de vehículos de alquiler y comerciales
Cuando el conductor culpable vive en otro estado, maneja un carro rentado, o andaba trabajando, el panorama de cobertura deja de ser simple. Puede haber una póliza de la arrendadora, una póliza del empleador, una póliza personal emitida bajo las reglas de otro estado, y su propia cobertura contra conductores con seguro insuficiente detrás de todas. Cuál aplica, en qué orden y por cuánto se resuelve temprano o no se resuelve.
Lesiones de peatones y ciclistas
El Código de Utah § 41-6a-1105 exige que el ciclista se mantenga lo más a la derecha que sea practicable, con excepciones expresas que incluyen un carril demasiado estrecho para compartirlo con seguridad con un automóvil, y el § 41-6a-706.5 exige que el conductor deje al menos tres pies al rebasar. Con tanta actividad ciclista durante todo el año, esas dos reglas deciden una gran parte de las reclamaciones locales.
Choques con vehículos comerciales
Un caso comercial va contra la empresa además del conductor, y depende de los registros federales de horas de servicio, los archivos de mantenimiento y los datos del registro electrónico. Esos los tiene la compañía y solo los guarda por períodos limitados, así que hay que exigir su preservación desde temprano.
Resbalones, tropiezos y caídas
Hielo que quedó en una acera después de una tormenta, desniveles sin señalizar, y agua que entró en un vestíbulo. La ley de responsabilidad del propietario en Utah pregunta qué sabía o qué debió haber sabido el dueño, y cuánto tiempo llevaba ahí el peligro.
Mordeduras de perro
El Código de Utah § 18-1-1 hace al dueño de un perro objetivamente responsable por una mordida. Aquí no existe la regla de la primera mordida ni hay que probar que el dueño sabía que el perro era peligroso. Una póliza de propietario o de inquilino suele ser la fuente de cualquier recuperación.